Publicidad:
Terra
La Coctelera

CALLEJONES (ESTAMPA DE MI ANDALUCIA)

  

 

                                                  

 

 

 

 

En un rincón del callejón

una guitarra suena

elevando su Quejió;

que, como una oracion,

saluda a la luna llena

que se despierta en silencio.

Tras una reja florida

una madre canta una buleria

para a su niño dormir

"Duérmete, mi vida;

  duerme, prenda mía

  que las estrellas van a salir"

A la tenue luz de unos farolillos

las manos de unas niñas revolotean

como palomas con las nubes bailando;

mientras que unos chiquillos

que, con palmas las jalean,

de ellas se están enamorando

Callejones de mi Andalucía;

rincones de mágico encanto cargados

donde cantan los gorriones;

callejones pintados de blanca alegría

con sus patios floreados

donde se enamoran los corazones

ACERICO

 

 

 

 

 

Una aguja,

dos agujas,

tres agujas;

un insulto,

una bofetada,

una violación;

y sé va llenando el acerico

de hirientes y punzantes agujas

clavadas por verdugo sanguinario.

Un disparo,

un hachazo,

una cuchillada;

el acerico reventó

y yace en el suelo

en un charco de sangre

NO A LA VIOLENCIA DE GENERO

 

EL PRINCIPIO DEL FIN (UNA GUERRA NUCLEAR)

 

 

 

 

 

El niño sé despertó

en mitad de la noche

al sentir el temblor

de c uatro corceles negros

que, enfurecidos, galopaban

dejando un rastro de destrucción.

Por una ventana vio a Marte invicto

vestir sus ropajes de guerra

y enlodar la tierra con si ira;

presa del pánico el niño huyó

para ver como un siniestro monje

sé iba adueñando de las sombras.

Las fuerzas del mal se desataron

cuando Eolos auyó con furia

y el c ielo escupió fuego.

El niño vio que la fresca hierba

donde el, antes, retozaba

ahora era tierra quemada;

y no pudo comprender el ¿Por qué

un sabio loco apretó el rojo botón

que sentenciaba al planeta?

En un viejo solar

el niño vio una multitud

elevando sus plegarias al cielo;

pero ya era demasiado tarde

y el monje descarnado

se apresuraba a devorarlos.

En un refugio sé cobijó

y deseó para siempre dormirse

al comprender la cruda realidad;

era el único superviviente

de un desvastado planeta

y el estandarte de su necedad

HADA DEL SUR

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Su padre era "El Duende";

su madre una guitarra

cantando por Soleá;

ella camina por la calle

meneando sus caderas

al compás de un martinete.

Tiene la noche en sus cabellos,

las estrellas en su mirada

y un rojo clavel por labios;

morena de luna

tiene el corazón de sal

y el alma de verde olivo.

Allí por donde pasa

va rompiendo corazones

con sus ojos de lucero;

coleccionando amores

mientras va tarareando

una ancestral buleria

BALADA PARA UNA GAVIOTA (MUERTE DE UNA HEROINOMANA)

Fuistes princesa de una casa bien;
la unigenira mimada y deseada
de una familia de dinero;
todos tus sueños e ilusiones
al segundo eran realizados
sin siquiera mirar su precio;
pero tu te sentias prisionera
encerrada en tu preciosa jaula
de oro, zafiros y diamantes.
Un día quisistes probar
algo nuesvo que te hiciera
alcanzar la Libertad que ansiabas;
y pensastes que la habias encontrado
al sentir como el poderoso "Pegaso Blanco"
galopaba, enloquecido, por tus venas.
El té elevó hasta el cielo,
té hizó besar las estrellas
llevandote a su paraiso;
pero no quisistes darte cuenta
de que tn solo era un espejismo
y te precipitstes al vacio.
Balada para una gaviota
que, buscando Libertad,
sé fugó en un "Caballo con Alas"
que nacía de una jeringuilla.
Cuando, al final, descubristes
que eso no era tan maravilloso
quisistes dar marcha atrás
pero tu billete había caducado
y, con las venas quemadas,
no podias volver al camino;
estabas al bode del abismo
y,con los ojos vendados,
caminabas hacía tu fin.
Ya todo cambio para tí
pues solo podias seguir
a expensas del siguiente "Pico";
eras una marioneta sin cuerdas;
una embarcación que zozobra
acosada por la fuerza del temporal.
Y, una noche, té pasastes,
té metistes más de la cuenta
y, a tu vida, le pusistes punto y final
en u sucio y lobrego callejón
con la jeringuilla tatuada en tu brazo
y el alma cabalgando entre nubes